
En mitad de la noche, Pigúiça se despertó de golpe.
Era noche de campamento en el prado. Todos los cachorros dormían en la hierba, bajo las estrellas. Bolota roncaba bajito, usando sus orejotas de manta. Tico estaba enroscadito como un panecito. Nina dormía con una pata sobre el hocico, soñando y moviendo la cola.
Pero el corazón de Pigúiça latía rápido, pum pum pum. Miró a su alrededor, muy despacio, para asegurarse de que de verdad estaba ahí, en el prado, y ya no dentro del sueño.
Fue caminando de puntillas hasta Fofuxo y le acercó el hocico a la oreja. “Fofuxo... ¿estás despierto?”
“Ahora sí”, dijo él, abriendo un ojo. Sus ojos estaban dorados, tranquilos como siempre. “¿Qué pasó?”
“Tuve un mal sueño. Estaba perdida en un bosque oscuro. Las flores no me contestaban cuando me acercaba. Y no encontraba el camino a casa”.
Fofuxo no se rio ni le dijo que era una tontería. Se levantó despacio y le dio un abrazo enorme, de esos que te cubren enterito. Pigúiça se quedó ahí dentro, calentita, hasta que el pum pum pum se fue haciendo más lento.
“¿Sabes qué hago yo cuando tengo un mal sueño?”, preguntó Fofuxo. “Le cambio el final”.
“¿Se puede cambiar?”
“Se puede. Cierra los ojos y vuelve al bosque del sueño. Pero ahora escucha: una flor chiquitita se despierta y te dice hola. Luego otra. Y otra más. Y se van encendiendo, una detrás de otra, como un caminito de lucecitas”.
Pigúiça cerró los ojos. Lo podía ver. Las flores se encendían, una tras otra, y formaban un camino brillante en el suelo del bosque.
“Y al final del camino”, siguió Fofuxo, “¿quién te está esperando?”
Pigúiça sonrió. “Tú. Y Bolota, y Tico, y Nina. Y todos están acampando bajo las estrellas”.
“Igualito que ahora”, dijo Fofuxo.
Pigúiça abrió los ojos y miró hacia arriba. El cielo estaba lleno de estrellas, y todas parecían parpadear solo para ella. Se acurrucó entre las patas grandes de Fofuxo, apoyó la cabeza en su pecho y se quedó escuchando su corazón, pum... pum... pum..., muy despacio. Y esta vez, cuando se durmió, el sueño ya empezó con el final bonito.
