¿Podrá la abuela? Este juego convierte la visita de los abuelos en risas aseguradas: el niño hace la pregunta, la abuela o el abuelo afronta la acción física y todos lo celebran al final. Aquí tienes 12 retos en familia, cortos, seguros y para hacer dentro de casa.
Solo necesitas un rincón libre, un cojín, unos vasos de plástico y un calcetín enrollado. Lee cada pregunta con voz de presentador, deja que el niño sea el juez y ponga la nota, de cero a diez abrazos. La meta no es ganar, es reír juntos y crear un recuerdo que el niño querrá repetir.
Antes de empezar: la seguridad primero
Siempre con un adulto cerca. Nada de correr, saltar alto ni subirse a sillas, sofás o camas. Los abuelos marcan el ritmo y pueden hacerlo todo sentados si lo prefieren. Aparta mesas y esquinas, quita alfombras sueltas del camino y para enseguida si alguien se cansa o pierde las ganas. Jugar no es un examen, y nadie tiene que demostrar nada.
Retos de caras y voces para 3 y 4 años
A esta edad funcionan mejor las acciones sencillas y rápidas. El niño es el ayudante que hace la pregunta y aplaude al final.
- ¿Podrá la abuela caminar como un pingüino hasta la puerta? Con los pies juntos, los bracitos abiertos a los lados y pasitos cortos y lentos. El niño va detrás imitándola. Para cerrar, los dos gritan juntos: «¡Cuac!»
- ¿Podrá el abuelo hacer cinco muecas distintas sin reírse? El niño cuenta con los dedos mientras el abuelo hace una mueca cada vez. Si suelta una risa, recibe un abrazo de consuelo. Para cerrar, todos hacen la mueca favorita del niño.
- ¿Podrá la abuela ser un gato que se estira? Estira los brazos bien arriba, dice «miau» y luego se relaja muy despacio. El niño acaricia al gato de mentira. Para cerrar, la abuela ronronea fuerte: «¡Purrrr!»
- ¿Podrá el abuelo aplaudir con el ritmo que mande el niño? El niño marca un ritmo corto con las manos y el abuelo lo repite, primero despacio y luego un poquito más rápido. Para cerrar, un último choque de manos en el aire.
Retos de equilibrio y coordinación para 5 y 6 años
Ahora el niño entiende las reglas y le encanta ser el juez. Marca el tiempo y decide quién acertó.
- ¿Podrá la abuela dar cinco pasos con un cojín en la cabeza? En suelo liso y despejado, despacio, con el niño al lado listo para sujetar el cojín. Si se cae, vale intentarlo otra vez. Para cerrar, el juez anuncia: «¡Qué equilibrista!»
- ¿Podrá el abuelo bailar el baile de la lombriz sentado? Sentado en una silla firme, mueve los hombros y los brazos como una lombriz mientras el niño lo copia en el suelo. Para cerrar, los dos hacen una reverencia de teatro.
- ¿Podrá la abuela contar un cuento solo con mímica? Sin decir palabra, muestra un animal, una casa y una lluvia solo con gestos, y el niño adivina cada escena. Para cerrar, el niño aplaude: «¡Otra, otra!»
- ¿Podrá el abuelo pasar una bolita de calcetín de una mano a la otra con los ojos cerrados? El niño enrolla un calcetín blando y se lo entrega, y el abuelo lo pasa de mano en mano diez veces mientras el niño cuenta. Para cerrar, el juez le deja abrir los ojos: «¡Diez!»
