
La próxima aventura puede ser un momento para compartir.
Después de conocer a Pigúiça aquí, descubre la historia que dio origen a su mundo. Mira las ilustraciones, lee el comienzo y elige un libro para compartir con tu peque, página a página.
Las manualidades de Halloween para niños pequeños pueden ser tiernas, baratas y sin ningún susto. Aquí tienes 15 ideas con rollos de papel higiénico, platos de cartón, lana y frascos que ya tienes en casa, pensadas para niños de 3 a 8 años. En muchos países Halloween se celebra el 31 de octubre, así que hay tiempo para hacer una idea cada fin de semana y dejar la casa entera decorada.
Materiales básicos: rollos de papel higiénico, platos de cartón, cartulina o papel blanco, cola blanca, tijeras de punta redonda, témperas, rotuladores, lana, ojos móviles, cinta de carrocero y gasa o papel higiénico. Casi nada hay que comprarlo: empieza hoy a guardar rollos, frascos de vidrio y cajitas.
Con rollos de papel higiénico
- Murciélago de rollo: pinta el rollo de negro y pega dos alas de papel dobladas en acordeón. Unos ojos móviles y una sonrisa con rotulador blanco lo vuelven simpático en lugar de aterrador.
- Momia de rollo: envuelve el rollo con gasa o tiras de papel higiénico y sujétalas con puntitos de cola. Deja un hueco para los ojos y dibuja una boca bien sonriente.
- Fantasmita de rollo: pinta el rollo de blanco y dibuja ojos grandes y una boquita redonda de «uuu». Pega tiras de papel crepé en la base para que parezca que flota.
- Calabaza de rollo: píntala de naranja y pega un tallito de papel marrón y una hojita verde arriba. El niño elige la carita: feliz, dormilona o muerta de risa.
Con platos de cartón y papel
- Gato negro de plato: pinta un plato de cartón de negro y pega dos orejas triangulares y bigotes de lana. Unos ojos verdes grandes y mejillas rosadas lo convierten en un gatito de dibujos animados.
- Calabaza sonriente de plato: el niño pinta el plato de naranja con una esponja o con las manos y luego pega ojos, nariz y boca recortados en papel negro. Si un adulto hace dos agujeros para los ojos y le pone un elástico, se convierte en una máscara de juego.
- Telaraña con araña de lana: un adulto hace agujeritos en el borde de un plato con el centro recortado y el niño pasa lana de un lado a otro para tejer la telaraña. En el medio, pega un pompón de lana negra con ojos móviles y patitas de papel: la araña más tierna del barrio.
- Perrita disfrazada de fantasma: dibuja o imprime una perrita husky, recórtala y cúbrela con un pañuelo de papel blanco con dos agujeritos para los ojos. Es Pigúiça, la husky del libro Dogavios, lista para Halloween, y el niño puede inventar disfraces para otros animalitos.
Un Halloween suave, sin sustos
No a todos los niños les gusta Halloween, y no pasa nada. Para los más pequeños la regla es sencilla: nada de sangre, calaveras realistas ni máscaras que den miedo. Todos los personajes sonríen, tienen mejillas rosadas y ojos grandes. Cuéntales que el fantasma es tímido, que el murciélago solo quiere hacer amigos y que la momia se envolvió porque tenía frío. Cuando el monstruo es gracioso, el miedo se convierte en risa. Si buscas más ideas así, mira nuestras actividades de Halloween sin sustos.
Decoración para la casa
- Farolillo de frasco: pega trocitos de papel de seda naranja en un frasco de vidrio limpio con cola blanca diluida en agua y arma una carita de calabaza con papel negro. Dentro, solo una vela LED: brilla precioso en la oscuridad y nadie se quema.
- Guirnalda de fantasmas de manos: dibuja el contorno de la mano del niño en papel blanco, recórtalo y ponlo boca abajo, porque los dedos se convierten en el borde del fantasma. Cuelga varios en un cordel en la puerta del cuarto.
- Móvil de murciélagos: recorta murciélagos de papel negro con ojitos sonrientes y cuélgalos a distintas alturas de una percha o de una rama seca. Se mecen con el aire y le dan al cuarto un toque divertido.
- Fantasmas en la ventana: recorta fantasmas de papel de horno, dibuja caritas con rotulador negro y pégalos al cristal con cinta. De día la luz los atraviesa y de noche parecen saludar a quien pasa.
Si el farolillo fue un éxito, aprende también a hacer un farolillo de papel para niños, que sirve para otras fiestas del año.
Para jugar después
- Títere de bolsa de papel: usa el fondo doblado de una bolsa de pan como boca y conviértela en gato, calabaza o fantasma. Después solo falta montar un teatrillo detrás del sofá.
- Bolos de fantasmas: pinta de blanco seis rollos o botellitas de plástico, dibújales caritas y derríbalos con una pelota hecha de calcetines. Quien tire más elige el cuento de la noche.
- Memoria de Halloween: dibuja parejas de calabazas, gatos, murciélagos y fantasmas en cuadrados de cartón. El niño ilustra sus propias cartas y además entrena la atención al jugar.
Los días de poca energía, imprime dibujos gratis para colorear y úsalos como base: el niño pinta, recorta y pega en un rollo o en un plato, y la manualidad está lista en 15 minutos.
La seguridad, primero
Algunas reglas valen para todas las ideas. Nada de velas de verdad: en farolillos y calabazas, usa siempre velas LED. Para el niño, solo tijeras de punta redonda. La pistola de silicona caliente la usa el adulto, porque quema de verdad. La calabaza de verdad también la corta solo el adulto; el niño puede dibujar la carita con rotulador y sacar las semillas con una cuchara. Los ojos móviles y los pompones son pequeños, así que quédate cerca de los más chiquitos, que todavía se lo llevan todo a la boca.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se pueden hacer manualidades de Halloween?
Desde los 3 años, con un adulto que prepare las piezas. Los más pequeños pintan, pegan y arrugan papel; hacia los 5 o 6 años ya recortan con tijeras de punta redonda y arman solos ideas como el murciélago de rollo y el juego de memoria.
¿Cómo hacer manualidades de Halloween sin gastar?
Usa lo que iba a la basura: rollos de papel higiénico, frascos de vidrio, cajas de cereales, bolsas de pan y restos de lana. Las témperas y la cola blanca rinden mucho, y las hojas de revista se convierten en pelo, alas y sombreros de bruja.
¿Y si mi hijo le tiene miedo a Halloween?
Empieza por las ideas más tiernas, como la calabaza sonriente y el gatito de plato, y deja que el niño decida la carita de cada personaje. Nunca lo obligues a disfrazarse ni a jugar a asustar. Con el tiempo verá que Halloween también puede ser solo una fiesta de colores y risas.

La próxima aventura puede ser un momento para compartir.
Después de conocer a Pigúiça aquí, descubre la historia que dio origen a su mundo. Mira las ilustraciones, lee el comienzo y elige un libro para compartir con tu peque, página a página.