La parte más difícil de una fiesta infantil no es la comida ni la decoración: es ese momento en que veinte niños sobreexcitados están en tu sala y nadie sabe qué hacer con ellos. Tener tres o cuatro juegos listos rescata la tarde entera. Y mejor todavía: los que mejor funcionan no necesitan material caro ni animador contratado.
Para gastar energía (3 a 6 años)
- Estatuas musicales: suena la música, todos bailan; se detiene, todos se congelan. Quien se mueve se vuelve juez y ayuda a atrapar a los demás, así nadie queda fuera y triste.
- Búsqueda del tesoro sencilla: esconde veinte figuras de papel de color. Cada niño lleva una bolsita. Sin ganador único: todos reciben un premio pequeño.
- Carrera del huevo en la cuchara: usa una pelotita de ping-pong en lugar del huevo. Recorrido corto, dos vueltas, risas garantizadas.
- Globo al aire: un globo, una regla, no puede tocar el suelo. Parece tonto y entretiene veinte minutos.
Para espacios pequeños o días de lluvia
- Pasa el paquete: envuelve un premio pequeño en muchas capas de papel. Cada vez que para la música, sale una capa. Pon una calcomanía entre capas para que todos ganen algo.
- Mímica de animales: cada niño saca un animal y lo imita. Sencillo, silencioso y perfecto para bajar revoluciones.
- Teléfono descompuesto: el clásico eterno, ideal para sentarse en círculo y bajar la temperatura de la fiesta.
- Mural colectivo: un rollo de papel en el suelo y crayones para todos. Es la actividad que salva los últimos treinta minutos.
