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Cuentos de Halloween para niños: 5 historias sin susto

Publicado el 24 de octubre de 2026 · por Lucas dos Reis Arieme

Cuentos de Halloween para niños: 5 historias sin susto
Dogavios: Donde los Sueños Cobran Vida

La próxima aventura puede ser un momento para compartir.

Después de conocer a Pigúiça aquí, descubre la historia que dio origen a su mundo. Mira las ilustraciones, lee el comienzo y elige un libro para compartir con tu peque, página a página.

Cuentos de Halloween para niños que no dan miedo sí existen, y aquí están: 5 historias cortas y originales, de un minuto más o menos, con Pigúiça, Fofuxo y sus amigos dinosaurios disfrazados en el Jardín Mágico. Sirven para niños de 3 a 8 años, para leer antes de dormir o el día de la fiesta, y cada una termina con una pregunta para conversar.

Cómo contarlos para que luzcan

Baja la voz. Una voz suave, de secreto, hace que el niño se acerque, y notará enseguida que el susto es de mentira.

Haz una pausa antes del «Buuu». El silencio es la mitad de la gracia. Después suelta la voz y ríete con él.

Dale una voz a cada personaje. Pigúiça puede ser alegre, Fofuxo despistado y los dinosaurios grandes y torpones.

Espera la respuesta. Cuando llegues a la pregunta final, quédate callado y escucha. Es la mejor parte de la noche.

Las 5 historias

1. La brujita que volaba bajito

En el Jardín Mágico, Pigúiça se puso el sombrero puntiagudo y agarró su escoba. Era una husky brujita de ojos azules muy brillantes, y tenía un sueño: volar.

Se subió a la escoba, cerró los ojos y dijo: «¡Zuuum!» La escoba se elevó un palmo del suelo. Solo un palmo. Y se detuvo.

«Vaya», dijo Pigúiça. «Yo quería volar hasta la luna.»

Pero volar bajito tenía sus ventajas. Pasó sobre las margaritas, le hizo cosquillas a la punta del césped y saludó a una mariquita que viajaba de pasajera en una hoja. Fofuxo trotaba a su lado y casi ni tuvo que esforzarse para seguirla.

Al llegar al árbol grande, Pigúiça sonrió. Desde muy alto nadie ve las flores de cerca, y desde ahí ella las veía todas.

«Mañana practico un palmo más», decidió. «Hoy me gusta así.»

Para conversar: si tuvieras una escoba mágica, ¿qué te gustaría ver de cerca?

2. El fantasmita que no veía nada

Fofuxo quería ser fantasma. Agarró una sábana blanca, hizo dos agujeritos y se la puso. Pero los agujeritos quedaron lejos de sus ojos, y casi no veía nada.

«¡Buuu!», le dijo a un árbol. El árbol, claro, ni se movió.

«¡Buuu!», probó otra vez, ahora a una piedra. A la piedra tampoco le importó.

Pigúiça llegó riéndose bajito. «Fofuxo, los agujeros están en tus mejillas.»

Ella acomodó la sábana con mucho cuidado, y los ojos de Fofuxo aparecieron, redondos y llenos de alegría.

«¡Ahora sí!», dijo él. «¡Buuu!»

Pigúiça dio un saltito de susto de mentira y enseguida soltó una carcajada. Se rieron tanto que la sábana se meció como una nube.

El fantasmita más tierno del jardín descubrió que la mejor manera de asustar es hacer reír a todos.

Para conversar: ¿cómo sería tu «buuu» más gracioso?

3. La calabaza que sonreía

Un día de sol, Pigúiça y Fofuxo recibieron una calabaza enorme, redonda como una luna llena.

«¡Vamos a vaciarla!», dijo Fofuxo, y metió la cuchara.

¡Plof! Salieron semillas, hilos largos y un olorcito dulce. Pigúiça separó las semillas en un cuenco, una por una, mientras Fofuxo terminaba con la nariz toda naranja.

Un adulto hizo los cortes con cuidado, porque el cuchillo es cosa de mayores, y los dos amigos dibujaron la sonrisa. Dentro de la calabaza pusieron una lucecita de pilas.

Cuando llegó la noche, la calabaza se encendió con una sonrisa torcida y calentita.

«Parece que se está riendo de nosotros», dijo Fofuxo.

«Es que está feliz», respondió Pigúiça, y le acercó el hocico, muy suavecito.

Después guardaron las semillas para plantarlas en primavera. La calabaza, orgullosa, siguió sonriendo toda la noche.

Para conversar: ¿qué cara dibujarías en tu calabaza?

4. Dulce o travesura en la puerta de Nube

En la noche de dulce o travesura, Pigúiça y Fofuxo fueron a tocar a la casita del fantasmita Nube, al final del caminito de piedras.

¡Toc, toc, toc!

La puerta se abrió despacio, chirriando bajito, y asomó un fantasmita pequeño y tímido con una cestita.

«¿Dulce o travesura?», preguntaron los dos.

Nube se puso rosadito de vergüenza. «Solo tengo galletas de miel», dijo. «Pero, si no sirven, hago una travesura.»

«¿Cuál?», quiso saber Fofuxo.

Nube respiró hondo e hizo cara de pez, con los mofletes enormes, intentando no reírse.

Pigúiça se rio tanto que se sentó en el suelo. ¡Galletas y travesura, todo en el mismo paquete!

Los tres se sentaron en la escalerita y compartieron las galletas bajo las estrellas. Y Nube nunca más volvió a ser tímido.

Para conversar: ¿qué travesura graciosa, de las que no hacen daño a nadie, harías en la puerta de Nube?

5. La fiesta de disfraces de los dinosaurios

En el Jardín Mágico, los dinosaurios organizaron una fiesta de disfraces. El dinosaurio verde se hizo momia y se enrolló en tiras de papel hasta que solo le quedó el hocico a la vista. El azul se puso una capa de vampiro y ensayó su sonrisa. Y la dinosaurita más pequeña se disfrazó de calabaza, con una barriga naranja redondita.

La momia dio un paso, tropezó con su propia venda y rodó por el césped: tum, tum, tum.

«¡Estoy bien!», gritó, toda enredada.

El vampiro intentó ayudar, pero pisó su capa y se sentó de golpe. La calabaza se rio tanto que también salió rodando.

Cuando llegaron Pigúiça y Fofuxo, encontraron a tres dinosaurios en el césped, sin poder levantarse de la risa.

«¡Qué fiesta tan linda!», dijo Pigúiça, y ayudó a cada uno a desenrollarse, con mucha calma.

Esa noche descubrieron que lo mejor de una fiesta de disfraces no es el disfraz: es reírse juntos.

Para conversar: ¿de qué disfraz vestirías a un dinosaurio?

Después del cuento, a colorear

Al terminar el cuento, los niños suelen querer ver de cerca a los personajes. Ofrece uno de nuestros dibujos de Halloween gratis para colorear: Pigúiça de brujita en su escoba, Fofuxo de fantasmita, los dos vaciando la calabaza, la puerta del fantasmita y los dinosaurios disfrazados. Pintar el dibujo del cuento es una gran forma de que el niño lo cuente de nuevo con sus propias palabras.

¿Quieres más risas? Lee también nuestros chistes y adivinanzas de Halloween.

Preguntas frecuentes

¿Sirven estos cuentos para leer antes de dormir?

Sí. Son cortos, tranquilos y terminan con todos riendo y felices. Para la hora de dormir, elige el de la calabaza o el de la brujita y habla bajito y despacio.

¿Y si mi hijo le tiene miedo a los fantasmas?

Empieza por el cuento de la calabaza o el de la brujita, que no tienen ningún fantasma. En los otros, el fantasma es un amigo tímido o despistado. Si el niño prefiere saltarse alguno, no pasa nada.

¿Puedo cambiar el cuento mientras lo cuento?

Puedes y debes. Cambia el nombre de un animalito, inventa un sonido nuevo, deja que el niño decida lo que pasa. Un cuento que el niño ayuda a crear se queda en su memoria mucho más tiempo.

🐾

Lucas dos Reis Arieme

Autor de la serie Dogavios

Sobre el autor →
Dogavios: Donde los Sueños Cobran Vida

La próxima aventura puede ser un momento para compartir.

Después de conocer a Pigúiça aquí, descubre la historia que dio origen a su mundo. Mira las ilustraciones, lee el comienzo y elige un libro para compartir con tu peque, página a página.

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