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Cómo presentar al bebé al perro sin estrés

Publicado el 16 de julio de 2026 · por Lucas dos Reis Arieme

Cómo presentar al bebé al perro sin estrésCapa do livro Dogavios: Donde los Sueños Cobran Vida

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Para el perro de la casa, la llegada de un bebé es una revolución: olores nuevos, sonidos desconocidos, muebles cambiados y, sobre todo, menos atención. Cuando todo eso ocurre de golpe, el perro asocia al bebé con la pérdida. Cuando se prepara con tiempo, lo asocia con cosas buenas. La diferencia entre ambos escenarios empieza meses antes del parto.

Durante el embarazo

  • Adelanta los cambios de rutina: si los horarios de paseo van a cambiar, cámbialos ya. Así el perro no culpa al bebé del cambio.
  • Arma el cuarto con anticipación: deja que el perro huela cuna, coche y muebles con calma, y recién después define si esa habitación estará permitida.
  • Entrena lo esencial: sentado, echado, “a tu sitio” y “deja”. “A tu sitio” es la señal más útil de la vida con bebé: aleja al perro sin gritos ni tirones.
  • Habitúalo a los sonidos: pon grabaciones de llanto de bebé a volumen bajo junto con premios, subiendo poco a poco.
  • Revisión veterinaria: vacunas, desparasitación y antipulgas al día antes del parto, y comenta cualquier señal de ansiedad con tu veterinario.

El primer encuentro

  • El olor antes que la persona: lleva a casa una manta usada por el bebé uno o dos días antes del alta y deja que el perro la huela sin presión.
  • Saluda al perro primero: quien carga al bebé entra después. El perro se desahoga, se calma y recién entonces aparece el bebé.
  • Sentados, tranquilos y sin ceremonia: un adulto sostiene al bebé sentado, el perro se acerca con correa floja y huele los pies. Nunca acerques la cara del bebé al hocico.
  • Termina temprano: dos minutos buenos valen más que diez tensos. Cierra mientras todo sigue relajado y dale algo rico al perro.

Reglas de los primeros meses

  • Nunca los dejes solos: ni un segundo, ni con el perro más dulce del mundo. Adulto presente y atento, siempre.
  • Cosas buenas cuando aparece el bebé: premios, caricias y un juguete relleno mientras amamantas o cambias el pañal. El bebé pasa a anunciar lo bueno.
  • Mantén al perro cansado: paseo y juego diarios reducen muchísimo las conductas molestas en esta etapa.
  • Respeta las señales: lamerse el hocico, bostezar fuera de contexto, girar la cabeza o mostrar el blanco del ojo significan “necesito espacio”. Si se ignoran, aparece el gruñido, y un gruñido es un aviso: jamás se castiga.
  • Dale un refugio inaccesible para el bebé: cuando el bebé empiece a gatear, el perro necesita una habitación o rincón con puertita donde descansar en paz.
  • No dejes caer su rutina: aun agotados, mantengan el paseo y un momento de atención solo para él cada día. Eso previene la mayoría de los problemas.

Hecho con calma, este encuentro es el inicio de una de las amistades más lindas que puede tener un niño. Y cuando el bebé crezca un poco, los cuentos ilustrados ayudan a construir ese vínculo con respeto: Pigúiça, la husky de Dogavios, enseña que cuidar también es saber dar espacio.

🐾

Lucas dos Reis Arieme

Autor de la serie Dogavios

Sobre el autor