Un buen chiste infantil tiene una regla: el niño debe entenderlo y poder recontarlo. Si solo ríe el adulto, no vale. Los 30 de abajo pasaron la prueba más dura que existe: un público de niños con sueño.
De animales
- ¿Qué le dice un perro a una pulga? ¡Deja de molestarme!
- ¿Por qué el perrito se sentó a la sombra? Porque no quería ser un perro caliente.
- ¿Cuál es el instrumento favorito de los perros? El trom-hueso.
- ¿Por qué los pájaros no necesitan despertador? Porque madrugan cantando.
- ¿Qué hace una abeja en el gimnasio? ¡Zum-ba!
De comida
- ¿Por qué el tomate se puso rojo? Porque vio a la ensalada vestirse.
- ¿Qué le dijo el pan a la mantequilla? Tú me completas.
- ¿Por qué el plátano fue al médico? Porque no se sentía muy pelado... digo, muy bien.
Adivinanzas
- Tiene corona y no es rey, tiene espinas y no es pez. La piña.
- Cuanto más le quitas, más grande es. El agujero.
- Llena toda la casa pero cabe en una cajita. La luz.
Por qué el chiste es cosa seria
Contar chistes entrena memoria, ritmo al hablar y valentía para hablar en público, todo disfrazado de juego. El humor también es puerta de lectura: los libros divertidos crean lectores. La husky Pigúiça, del libro Dogavios, saca risas con sus torpezas antes de sacar bostezos, y después de la sesión de chistes la energía que sobra cabe perfecta en su juego. 🐾

